Dos mujeres corriendo en la playa (Picasso, 1992) ¡despierta! ¡ despierta! ¡despierta! y ponte a andar la muerte acecha hambrienta de sombras lanza dardos envenenados cruel y envidiosa como un buitre carroñero espera relamiéndose para saltar sobre tu alma herida primero roba las sonrisas, las alegrías después la juventud, la fuerza engendrando en tu risueña alma el veneno de la duda envidiosa de tu sana esperanza lanza su guadaña negra hiriendo de muerte tus sueños de utopía y babeando su negra amargura arranca lágrimas de desesperación de tu solitaria impotencia y ya relamiéndose, voraz de envidia presta a lanzarse sobre la presa herida afila sus garras para engullirla pero de tu alma soñadora aún palpitante de cordura brota una lágrima de rebeldía y convirtiéndose en manantial de vida batiéndose contra la asquerosa evidencia de una muerte prematura ¡gri...